miércoles, 24 de septiembre de 2008

Nota de All Mountain Ride en revista Extremo Patagonia

Corría el año 2003, el teleférico subía a la punta Ingren del Monte Rosa  y mientras miraba absorto el magnífico paisaje de los alpes, advierto unas huellas en la nieve que me llaman la atención. Intento interpretar estas líneas, concluyo que se tratan de esquíes y no otra cosa, y me pregunto si es posible bajar tan derecho por la nieve virgen. La cuestión quedó así, en duda, en signo de interrogación, con respuesta postergada. Descendí del teleférico y me concentré en el curso al que asistía.

Al día siguiente, mismo escenario, mismas huellas y la misma pregunta, en las empinadas pendientes cubiertas de nieve fresca, más huellas con trazas cada vez más locas y yo, impaciente por obtener una respuesta al misterio hasta que un misil humano, con casco, lanzado al abismo con pocos prejuicios, pasa a una velocidad que me dejó atónito. Froté el congelado empañe del plexiglas de la cabina del antiguo teleférico viendo como el esquiador desaparecía ladera abajo.

Tragué saliva, miré al costado y comprobé que  nadie había visto la escena. Algo estaba pasando en el esquí y recién me estaba enterando.

Esa huella implicaba un descenso a 100km por hora en nieve virgen y eso “iluminaba” mi  noción del esquí fuera de pista signada por vueltas cortas, encadenadas rítmicamente, controlando la velocidad, buscando la estética típica de esas clásicas huellas de “folleto turístico”. No tomé del todo conciencia, estaba muy ocupado con mi curso de guía de montaña UIAGM, pero comprendí que esto tiraba mis conceptos por la borda.

Transcurrieron dos años  hasta que tuve la oportunidad de trabajar en una publicidad con  cuatro esquiadores (a quienes los llamaban los riders).

Los riders desembarcaron con sus esquíes doble ancho y a partir de ahí se inició un viaje sin retorno o mejor dicho un regreso a la pasión del esquí, opacada por tantos años de reiterar lo mismo. Hacían falta sensaciones nuevas, empujar los límites en alguna dirección. Osky Sosa, Jorge Lambert, Tato Vasiuk y Tomi Blanc me mostraron todo su buen oficio y señalaron una dirección posible.

Ese mismo 2005 me subo a mis primeros esquíes fatcarving, unos Movement que me consiguió Juan Pablo Terrado, y de a poco fuí incursionando en la velocidad. El freeride se basa en un mayor superficie de esquí para conseguir flotación y por ende control, aunque mayor velocidad permite mucha mayor flotación y finalmente gran control. No quedó más remedio que acelerar y perder el miedo, cosa que puede llevarme media vida aunque la primer mitad ya la viví. Llegaré finalmente rider a los 80?  Acaso un Dino-rider?

El caso es que desde chico he sido influenciado por aquellos grandes esquiadores extremos como Silvain Saudan, Jean Marc Boivin, Patrick Vallencant, Dominique Perret, Hans Kammerlander, y muchos otros cuyos nombres he olvidado, que combinaron la montaña con el esquí. 

Muchos buenos riders provienen del esquí de competición  donde “el pan de cada día” es la velocidad y una técnica precisa, exacta.

Tuve la suerte de esquiar desde pequeño, pero me tiró más el andinismo. El esquí de montaña es por lejos el medio más eficiente de locomoción en la nieve, y permite (con el correspondiente equipamiento) gran capacidad de traslación en el terreno en busca de ese esquí remoto, desolado, donde la emoción reside en esa sensación de “fortuna de estar aquí, frente a esta pendiente inmaculada, con mis amigos, haciendo esta huella de la que nadie se enterará, que el viento y la nieve borrará”. Enfin, una apología total de lo efímero, a lo que se le agrega la bendita velocidad del freeride para alcanzar cierto paroxismo del gozo, lo bueno dura poco y si dura menos crea adicción.

Juro volver por aquí de nuevo, le damos otra pasadita? Pucha qué bueno que estuvo! Yeah!

Habiendo establecido en qué consite mi relación adictiva con la nieve y el esquí,  paso a explicar en qué consiste el material y pasaré a dar algunos consejos bastante prácticos sobre como conservar la vida (propia) en este agresivo ambiente que es la montaña.

A mis primeros fatcarving les instalé unas fijaciones de freeride (iguales que las de travesía pero con resortes de mayor tensión). El conjunto pesaba algo más que un clásico esquí de travesía aunque de a poco fui concluyendo tener un esquí “pesado” y ancho bajo los pies tiene mayores beneficios que el esquí clásico de travesía donde la ligereza es la única gran prestación, que al fin de cuentas se nota cuando caminamos, con los esquíes puestos o en la mochila.

La longitud ideal de los fatcarving es mayor que un carving convencional, y es alrededor de 10cm menos que la estatura del esquiador, pero también tiene relación con el peso corporal, recuerdese que aquí se trata de obtener flotación en nieve profunda. Una persona de contextura delgada no necesita agregar centímetros de esquí como el de contextura corpulenta.

Las botas de esquí de travesía ofrecen una buena prestación para caminar, inclusive sin esquíes! El hecho de tener caña desbloqueable permite un andar cómodo. Las botas más indicadas para freeride tienen cañas más altas y cuatro ganchos, lo cual le da más firmeza al pie pero menos flexibilidad para caminar. Cada cual pone su preferencia en la balanza: para excursiones largas siempre serán más ventajosas las botas más blandas, y para estrictamente freeride buscaremos algo más duro y firme. Una bota no puede conformar todas las prestaciones que se le solicitan.

Las fijaciones es otro elemento clave, ya que permiten la movilidad del pie para poder caminar con el esquí puesto. Las fijaciones conocidas como de travesía tienen un punto de rotación por delante de la puntera y basta con destrabar atrás que toda la fijación pivota. La bota no se mueve, es la fijación completa la que acompaña el movimiento de caminar. En pendientes empinadas las fijaciones tienen realces de talón o tacos para disminuir el esfuerzo de los músculos gemelos de la pantorrilla, los realces disminuyen el efecto de la inclinación de la pendiente.

Las pieles de foca son el elemento que permiten caminar con esquíes puestos, todo el mundo sabe que existen pero pocos las usaron: sus pelos cortos y duros direccionados hacia atrás se enganchan en la textura de la nieve y evitan que el esquí patine hacia atrás. Las pieles de foca son, actualmente, sintéticas y además autoadhesivas, lo cual permite una óptima instalación sobre la base del esquí. Este pegamento aguanta algunas temporadas luego es preciso renovarlo.

El casco es un elemento recomendado, especialmente por el terreno expuesto en que eventualmente se circula: rocas, arbustos, árboles.  Igualmente hay un número creciente de usuarios de casco en pista, para protegerse de bólidos descontrolados y otros tantos obstáculos móviles y estáticos habituales en un centro de esquí.

Para completar nuestro equipo agregamos en una mochila el kit de autorrescate Arva Pala Sonda, la trilogía inseparable, (que merece nota en algún próximo número), y alguna cantimplora con agua y algunos chocolates y dulces para reponer energías.

La iniciación al freeride es progresiva. Como se viene recalcando en la nota, la flotación ideal de los esquíes en nieve polvo se debe un poco por el ancho de las tablas y otro tanto por la velocidad de desplazamiento. Pues basta con elegir una pendiente moderada, amplia y regular, para intentar acelerar y sentir los virajes amplios, encadenando vueltas y controlando la velocidad no con frenados (derrapajes) sino cerrando prolijamente los virajes de modo de terminar en travesía. Este es el primer paso, luego encadenando vueltas iremos tomando contacto con nuevas sensaciones y también reconociendo las diferentes nieves.

Claro está que hay nieves más fáciles que otras: una nieve fresca seca y liviana será ideal.

El terreno para freeride y esquí de montaña es enorme en Argentina, y poco a poco todos los centros de esquí tendrán sus recorridos, sus especialistas, sus guías y la posibilidad de rentar equipos. Es un hecho que todas las actividades recreativas buscan expandir sus ámbitos, ofrecer nuevas emociones, buscar nuevos adeptos.

Para muchos esquiadores que además son deportistas el resto del año, ha cambiado radicalmente la valoración de un día de sudor y esfuerzo.

Enfin, quería compartir estos pensamientos y experiencias que tuve desde aquél día en que, desde un teleférico en los Alpes, vi pasar una sombra raudamente sobre la nieve.

Buen invierno y buenas bajadas a todos!

Nicolás de la Cruz
Guía de Montaña UIAGM
www.allmountainride.com

Nota de All Mountain Ride en revista Kooch

La montaña invernal siempre atrajo la atención. Ese mágico manto blanco que cubre y redondea el relieve tiene especial atractivo cuando se lo puede recorrer con un medio ideal de traslación: el esquí.

El objeto de la nota es atraer a los montañistas a esta disciplina que revoluciona completamente la percepción de la montaña. Siendo el trekking, la escalada o el andinismo en general disciplinas relativamente estáticas, de progresión lenta, el esquí es todo lo opuesto, es sinónimo de velocidad, vértigo.

El esquí pasó por una revolución tecnológica que le cambió la cara, pasó de deporte difícil a deporte posible. El diseño parabólico de las tablas ha facilitado las cosas para los debutantes mientras que los expertos disfrutan d euna nueva dimensión: giros trazados con compás, precisión en los movimientos para lograr un nuevo modo de deslizar con curvas perfectamente encadenadas.

El esquí es una traslación en un espacio 3D. Descenso y movimientos laterales en un plano irregular, con cambios de pendiente, que obligan a controlar la velocidad y adaptarla al terreno.  Requiere de una capacidad de anticipación muy similar a conducir un vehículo, y como todas las cosas a medida que se logra maestría y coordinación la satisfacción adquiere ribetes viciosos y crea dependencia.

Deslizar parado arriba de dos tablas no es sencillo, es verdad. Las personas acostumbradas a caminar en terreno escarpado (quizás usted, señor lector montañés) desarrollan buen equilibrio (no todos) y sumado a una regular elasticidad, pueden ser de gran ayuda para iniciarse en el esquí.

El gran error que se comete es tomar clases con los amigos. Se puede aprender a escalar con amigos, siendo el gesto prensil de la escalada un regreso a etapas primigenias almacenadas en algún rincón del genotipo: descendemos de los monos. Por lo tanto compartir gestos primigenios con amigos es absolutamente aceptable.

Iniciarse al esquí aplicando recursos de cualquier indole o, peor, no aplicando ningun recurso que natura provee (flexiones, inclinaciones, compensaciones etc... ) genera malos hábitos que dificilmente podrán erradicarse.

La esperanza es lo último que se pierde y aun quedan frases alentadoras para estimular al lector y animarle: el aprendizaje del esquí hoy es más rápido de lo que se supone y se alcanzan grandes dosis de satisfacción en plazos muy cortos,  clases y buen material mediante. La perserverancia a lo largo de las temporadas podrá traer gratas sorpresas, y en algun tiempo el lector podrá considerarse un esquiador. A esto lo animamos al menos.

 Pero bien, saltemos ahora al hipotético caso en que todos los lectores de esta prestigiosa revista se han convertido en buenos esquiadores. Ya lo han esquiado todo y buscan nuevos horizontes. Del borde de pista para allá se extienden los infinitos dominios blancos y ya se percibe que, a nivel glandular, el individuo en cuestión siente un ansia incontenible por salir a rayar esa prístina nieve que el cielo en grandiosa alquimia, depositó. Agua en cristales. Cristales que salpican en el aire.

A partir de aquí el lector-esquiador se abalanza al fuera de pista, logra despojarse de sus ataduras, arremete los límites  y sale a trazar lineas soñadas por laderas incólumes. Un atropello a la virginidad terrenal.

Arrebato pasionales  hacen imaginar descensos (y consecuentes ascensos) que llevan a la víctima de tal acceso febril por un camino sin retorno.

 La noción de un anacrónico y desgastado Esquí de Travesía  ya no corre más; lo que para muchos fué el sinónimo de sufrimiento y castigo con pocas y abstractas recompensas es ahora una tentación. El esquiador “reloaded” de la Nueva Era descubre un equipamiento en su última versión garantía de prestación y disfrute. Oh Yeah. Así las cosas, esto no es slogan.

Los nuevos materiales:

Los esquies fat carving son un tipo de esquíes parabólicos con anchos superiores a los habituales para obtener mayor flotación en nieve fresca profunda. Estas tablas brindan gran estabilidad y permiten descensos a mayor velocidad, en lineas de curvas muy abiertas, con poco hundimiento en la nieve lo que los hace muy maniobrables si el esquiador le imprime velocidad a su bajada.

Las fijaciones de travesía tienen punteras pivotantes de seguridad, es decir que casi todos los modelos tienen dispositivos para que la bota salte y evite lesiones en huesos y articulaciones.

El material de las pieles es más liviano, se seca más rápido y  son más anchas para adaptarse al esqui y deben ser cortadas por el usuario de acuerdo al modelo de esqui al que iran adheridas (cada modelo de esqui tiene su ancho particular).

 El fatcarving viene a ser tan revolucionario como lo puede haber sido el friend en la escalada.

Pero no nos exime del factor seguridad: la trilogía ARVA, Pala y Sonda sigue vigente, los ARVAS digitales modernos proveen información de dirección y distancia donde está la víctima de avalancha sepultada. Ello permite reducir los tiempos de búsqueda a pocos minutos nomás siempre a profundidades estadísticamente normales: menos de un metro. Se tarda menos tiempo en localizar el punto en el que está sepultada una persona que excavar el pozo y sacarla.

La pala debe ser una pala en serio.

Si bien la Trilogía ha resuelto gran parte de nuestras preocupaciones, cierto es que se debe practicar cada temporada las técnicas. No vamos a dar un cursito en esta nota, pero tanto el manejo del Arva como la sonda y la pala deben ser correctos, eficientes y muy veloces.

El material está disponible en Argentina y vale menos que el valor que usted le pone a su vida. La trilogia ARVA Pala Sonda sirve tanto a esquiadores, snowboardistas como a caminantes de la montaña invernal.

Para completar esta breve reseña, cabe mencionar la aparición en el mercado de una mochila equipada con un dispositivo autoinflable llamado “airbag”, muy similar al de los automóviles, que permite que la persona arrastrada por un alud de nieve flote y tenga más de un 95% d eposibilidades de no quedar sepultado. Muchas víctimas salieron caminando de lo que podría haber sido una situación grave.  

 Enfin, aquí llegamos naturalmente a la verdad de la montaña, donde el esquí recreativo-deportivo se convierte en una disciplina. El término disciplina va más allá del concepto de actividad, deporte, entretenimiento etc... No ponemos el esquí de montaña en una categoria superior porque todas las variantes del esquí requieren enorme dedicación desde el freestyle acrobático al esquí de competición. 

Cuando nos encontramos ante una pendiente de nieve sin trazar siempre hay que hacerse varias preguntas antes de lanzarse. La nieve es un ambiente muy atractivo y muy hostil; como las rosas del Principito, bellas pero espinosas. Se trata de aprender la montaña y el esquí de montaña como una verdadera disciplina, adquiriendo una capacidad de lectura refinada y capaz de despojarse de la excitación que producen esas bajadas.  

 El esqui de montaña combina todos los conocimientos de montaña con la técnica depurada del esquí.

Pero como se sube?

Las fijaciones de esqui de montaña pueden desbloquear la talonera, pivotando el pie sobre la puntera. Esto dicho, el movimiento permite caminar con los esquíes puestos, en subida. Complementan las llamadas pieles de foca, hoy sintéticas y autoadhesivas, cuyo pelo corto y duro direccionado hacia atrás produce una notable adherencia en la nieve.

La técnica de ascenso es un tema menos difundido, pero fundamental a la hora de conseguir eficiencia en los desplazamientos; ahorro de energía, seguridad, comodidad en las conversiones o cambios de dirección.  

Las conversiones son el punto álgido del ascenso: según el terreno elegiremos entre una media docena de formas de realizar la vuelta.

Otro detalle es la lectura de la nieve, buscando la nieve ideal para trazar una huella. Las nieves profundas son físicamente exigentes mientras que nieves duras a heladas pueden ser peligrosas: las pieles a veces están muy cerca del canto metálico del esquí, por lo que se pierde canteo, se pierde un importante factor de grip lateral

 Y por supuesto sobre estos detalles estar siempre alertas con respecto al tema de las avalanchas. Imaginense en una subida zigzaguando, muchas veces puede haber gente sobre una misma linea de caída. Se trata de minimizar este detalle,evitando conversiones diseñando travesías largas, dispersando el grupo y manteniendo distancias prudenciales. Para ilustrar este dato muy subjetivo me permito sugerir 30mts de distancia mínimo. Por supuesto la forma del terreno manda pero la consigna es que la avalancha arrastre a menor cantidad de gente.

No se trata de andar haciendo monadas cuando el dueño del circo está distraído. La nieve es el panorama más subitamente cambiante y difícil de interpretar que existe. Comprender el proceso nivológico exige años de observación y de contacto en el terreno, además de bastante estudio.

El sentido de la nieve, snow sense, es el título de un clásico libro de estudio de la nieve. El sentido de la nieve es el sentido que se debe aguzar, el esquí permite convivir con la nieve de una manera más dinámica que cuando se transita la nieve a pie, caminando.

 Las posibilidades que ofrece el esquí de montaña en nuestra Cordillera de los Andes son infinitas, claro que el factor aislamiento siempre estará presente. Espero a que mayor cantidad de montañeses se animen al esquí, habiendo comprendido que las cosas son bien diferentes a lo que eran antes y que el momento de derribar mitos  ha llegado.

El freeride no es solamente para kamikazes, es sinónimo de disfrute de la montaña gracias a un esquí renovado en muchos aspectos.

Ojalá pique el bichito y nos vemos por allí, en algun filo, aprontandonos a una buena bajada.

Salud!  

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Travesía Frey - Jakob - Colonia Suiza








Otra vez mi amigo Nico disfruto de una salida de esquí de travesía. Partiendo del cerro catedral, se fue para el refugio Frey. Luego a Jakob y terminó en Colonia Suiza.

Tronador King Size




Salida de Nico (All Mountain ride) al tronador.
Aca se ven unas fotitos de una experiencia sin igual: Esquiar en uno de los glaciares más grandes del norte de la patagonia, unos generosos 15km. de bajada.